Comentaba Aranzazu en eTc la preocupante tendencia a las prácticas gratuitas que existe en el sector de la Comunicación (vease también este artículo de Marketing Directo). Las agencias se escudan en que es muy difícil apostar por alguien antes de saber como trabaja cuando se trata de una labor tan creativa. Sin embargo, Al final lasrazón de porqué hacen estas cosas siempre es la misma. Porque pueden.
Hay una realidad demográfica innegable (datos de la web personal de Julio Pérez Díaz):

La población entre los 25 y los 50 está en sus máximos históricos. La mujer se ha incorporado plenamente al mundo laboral en las últimas décadas. El acceso a la educación universitaria se ha democratizado, lo que ha producido una población activa sobrecualificada. La mano de obra disponible en la actualidad es abundante, cualificada y, por ende, barata. En algunos casos, gratis.
Nuestros trabajos (comunicación, diseño gráfico, publicidad, marketing, etc.) han pasado de ser una tarea muy especializada que tan sólo unos pocos podían realizar a ser otra pieza más del engranaje industrial. La era de la información ha traído un aumento brutal de las comunicaciones. Por ejemplo, se generan muchas más piezas de comunicación gráfica que hace 50 años pero también hay mucha más gente trabajando en ello. En resumen, hay legiones de diseñadores dispuestos a trabajar. Quizá su trabajo no deje de ser mediocre en el 80% de los casos pero, mientras esa mediocridad cumpla con sus objetivos de comunicación de una manera más o menos aceptable (mientras lleguen al 5 del aprobado), el engranaje sigue funcionando.
Así descubrimos que el trabajo en comunicación se cobra muy barato y a veces gratis. Y el asunto es bastante estructural, por lo que continuará así hasta que pase una de dos cosas:
- Que pasen 25-35 años y la abundancia demográfica se vuelva escasez.
- Que nuestra economía crezca de manera acorde a nuestra población activa y se equilibren las cosas.
En cualquiera de los dos casos llevará tiempo. Y probablemente se dé como una combinación de las dos opciones. Mientras tanto tendremos que vivir la realidad que nos ha tocado vivir. Adaptarse o morir.
A mí se me ocurren dos opciones para superar el problema. La primera, parafraseando a Lobezno, ser el mejor en lo que haces. Eso normalmente te permite exigir más por tu trabajo. La segunda opción es montar una empresa. Al fin de al cabo, que la mano de obra sea barata es una ventaja desde cierta parte de la barrera.




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