Llevo tiempo viendo esta campaña y queriendo publicar algo. Pero he andado muy liado y, la verdad, es que pensé que sería un chiste fugaz. Parece que me equivoque y que Deia lo ha tomado como su posicionamiento principal.
La primera vez que la ví fue en una marquesina y tuve que parar, retroceder (iba a pie) y volver a mirar la pieza porque no daba crédito. No se a ustedes pero a mí la idea de cualquier diario atribuyéndose la capacidad de contar la verdad, desnuda o no, me genera una sensación de hilaridad. Quizá es deformación profesional. No lo sé, pero creo que hoy en día no hay ciudadano o ciudadana que vaya a leer un periódico en busca de la verdad. Los que lo hacen, normalmente se compran varios periódicos (no uno) e intentan descifrarla entre los ataques políticos, la propaganda encubierta y las medias verdades.
Vale que desde que el PNV no está en la Lehendakaritza, Deia ha ganado tirón al lanzarse a destapar todos los trapos sucios que encuentra del PSE. No es de extrañar que sus ventas aumenten a medida que más “buscadores de la verdad” creen que es necesario revisar lo que tienen que decir. Creo que la política que están siguiendo es lógica desde sus intereses. También creo que un cambio de posicionamiento es adecuado. Posicionarse como periódico de la oposición y sacar a la palestra temas que los demás no se atrevan o no quieran mostrar. Pero… ¿la verdad desnuda? Venga ya. Sus lectores perfectamente que no es así.
Desde Deia defienden la idea de su campaña y explican su posicionamiento de esta manera. No hay nada reprobable en la ejecución de la campaña. Desde luego a mí me han trasmitido lo que quería transmitirme. Entiendo perfectamente lo que me quieren decir. Solo que me da risa. Juzguen ustedes.



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