Leyendo este alegato en favor de la regulación de la prostitución (publicitaria) de Isusko me he acordado de un tema que llevo unos dÃas esperando sacar a la palestra. Se trata del desorbitado peso que tiene la oferta económica en los baremos de los concursos públicos. Si eres joven e inexperto quizá puedas hacerte con un curro de la administración (con los contactos internos que eso puede granjearte) simplemente tirando el precio en el concurso. Siempre y cuando no te consideren baja temeraria, el precio que ofertes te granjeará una cantidad absurda de puntos en el baremo de turno, eclipsando en la mayorÃa de las ocasiones la calidad de tu oferta técnica.
Muchas veces me he preguntado… ¿en que mierda se gastan nuestros dineros las administraciones? ¿Por qué el resultado de los concursos que veo parece siempre una opción peor que si hubieran contratado directamente a quien les hubiera dado la gana? Isusko se quejaba de que en los últimos concursos el peso de la oferta económica era un 51% frente al 30% de la creatividad. Pero incluso con porcentajes más modestos asignados a la oferta económica (digamos un 30%), diferencias de 4.000 euros en un concurso de 50.000 pueden suponer 10 puntos o más de diferencia. Diez puntos que de otra manera tendrÃan que obtenerse proponiendo mejoras u ofreciendo mejoras técnicas (o en el caso de concursos de publicidad, proponiendo ideas más creativas).
Parece lógico pensar que en algunos tipos de concursos todo se puede medir objetivamente (para comprar tornillos, por ejemplo) y a dos ofertas iguales que cumplan los requisitos del pliego, la más barata tiene que imponerse. Sin embargo, con los servicios y bienes inmateriales (software, webs) la lÃnea es un poco más difusa. Muchas veces dos ofertas esconden servicios muy diferentes (aún si aceptan las condiciones del pliego). ¿No es lógico que la mejor oferta técnica tenga prioridad? Si la administración tiene que gastar un poco más para contratar la mejor oferta (y no sólo la más barata), deberÃa poder hacerlo. A veces pagar esos 4000 euros puede garantizar un producto/servicio mejor y tengo la sensación de que la administración lo tiene difÃcil para escoger ofertas que no sean baratas (independientemente de su calidad técnica).
Lo peor es que si el pliego está bien redactado, el concurso se lo entregarán a la empresa que más barato oferte lo especificado. No obstante, si el pliego es superficial, la administración puede encontrarse con un seiscientos en lugar del Ferrari que necesitaba.
Bien es cierto que los baremos se pueden redactar con mayor o menor criterio, que la importancia que se le da a la oferta económica se puede reducir si el técnico de turno lo estima oportuno y que muchas veces es difÃcil juzgar en base a evidencias objetivas dos ofertas… pero a mà el sabor que me queda es que el efecto de lo más barato pesa enormemente en los concursos públicos.


6 comentarios ↓
A priori parece que es asÃ, pero en realidad el peso no es tanto, ya que la puntuación que te dan por la oferta económica es (precio + barato / tu precio) x 51.
Esto quiere decir que si hay una baja temeraria de, digamos el 20% (o sea, que si haces una proposición más barata que el 80% del precio de licitación te descalifican), nunca puede haber una diferencia de más de 10,2 puntos a causa del precio, y eso en los casos más extremos.
Esto puede parecer mucho, pero hay que tener en cuenta que en la creatividad (y en otros “aspectos de valoración subjetiva” como le llaman) no hay fórmula alguna, de modo que nada impide poner 30 al que les dé la gana y 0 al que quieran.
De hecho, más de una vez da la impresión de que primero eligen la campaña y luego ponen los puntos de modo que cuadren, especialmente en los concursos en los que primero abren las proposiciones económicas (en público) y a los dÃas (en privado) las proposiciones técnicas, que es lo que ocurre la mayor parte de las veces.
No obstante, no tiene sentido siquiera que se puntúe la proposición económica. De hecho, la Asociación ha pedido a la Administración Pública (entre otras medidas) que no permita variaciones en el precio, sino que valore cuánto le da cada oferta por el mismo coste.
Supongo que hay distintas fórmulas. En los que yo he visto (no eran de publicidad exactamente), si la oferta económica suponÃa 50 puntos, la mejor oferta se llevaba 50 y la peor cerca de 0. Y los demás proporcionalmente.
Sin embargo, el planteamiento que mencionas tiene mucho más sentido (especialmente en publicidad): la inversión en la campaña deberÃa estar fijada y llevársela quien mejor uso haga de ese dinero (quien más ofrezca por él).
“(precio + barato / tu precio) x 51″
algo tan racional es imposible que valore algo tan irracional
Coincido en que se deberÃa asignar una cantidad y ver lo que puedes hacer con él. Asà se primarÃa más la creatividad y un buen planteamiento de campaña, elección de soportes…
Asà funcionan muchos clinetes privados… Oye, llego hasta aquÃ, me gustarÃa conseguir esto, qué podemos hacer.
Lo malo es que la administración cree que asà les funciona estupendamente, no se plantean que podrÃan obtener mucho mejores resultados de este modo, claro que al final si quien elige una campaña es un técnico sin asesoramiento alguno, y lo elige porque el aul le gusta más pues volvemos a empezar…
Estoy de acuerdo, no se puede ir siempre a lo más barato… pero como se valora la oferta técnica? Que capacidad de valoración tienen los jueces? Si són incapaces de realizar un briefing en condiciones que van a valorar? Nos encontramos con frases como “adecuado a los objetivos” que objetivos? que es adecuado? No podemos dejar que nuestro trabajo se sustente en la inspiración, en ideas que carecen de suelo objetivo. Siempre he pensado que lo peor que se le puede decir a un publicitario o un creativo es que su trabajo es “bonito” o “feo”. Creo que el trabajo debe de ser efectivo. En fÃn lo que quiero decir, es que siendo cierto que la excesiva ponderación del precio es una lacra para nuestro trabajo, más preocupante me parece en ocasiones los precios de licitación insultantes que pueden llegar a publicar las administraciones, las valoraciones no justificadas del apartado técnico, la intrusión permanente de todo tipo de empresas etc etc. Bueno que ala, ya me he desquitado
Os propongo otro tema relacionado con los Concursos Públicos. Está de moda ¿no?. “Por razones de interés público, hemos decidido renunciar a la celebración del contrato para la realización de la campaña”. Y añado de mi cosecha “lo hemos decidido después de hacer que todas las agencias que os habéis presentado dediquéis vuestro tiempo y vuestro trabajo al encarguito que os habÃamos hecho. Total, como no os cuesta nada… al fin y al cabo sólo eran ideas y bocetos…Ah!, por cierto, si queréis poder recoger vuestras creatividades porque oye, quién sabe, igual os sirven para otros encargos “.
Alucinante…
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