El Journal of Marketing, la publicación académica con mayor caché (vease Ãndice de impacto) de nuestra área, ha publicado un artÃculo titulado Does Advertising Spending Influence Media Coverage of the Advertiser? que, básicamente, devela un secreto a voces del mundo de la publicidad: el gasto en publicidad incrementa la cobertura mediática de una empresa. Dicho claramente. Quién más dinero paga a los medios en forma de publicidad, más apariciones tiene en sus contenidos. La lÃnea que separa publicidad del contenido en los medios de comunicación es, siendo generosos, difusa.
Con todos los problemas que tiene la publicidad hoy dÃa (fragmentación de audiencias, zapping, rechazo general de la población…) uno se pregunta si tiene sentido gastar lo que cuestan los anuncios. Parece que sÃ, porque las grandes marcas lo siguen haciendo. Pero quizá existan razones externas a la propia publicidad en sÃ. Y este artÃculo cientÃfico aporta una interesante correlación entre gasto publicitario y espacio dedicado en los medios a una marca.
Durante un tiempo escribimos profusamente acerca de la campaña del Aficionado Profesional de Fernando Alonso, que recibió una cobertura mediática absolutamente sin precedentes para la inversión realizada. Quizá olvidamos mencionar que el el cliente era ING Direct, uno de los mayores anunciantes del estado. ¿Hubiera recibido la misma atención mediática una buena idea propuesta por un anunciante más modesto? No lo creo. Y menos con la que le está cayendo a los medios de comunicación.
No digo que los medios carezcan de toda ética periodÃstica. Ni que las agendas de los mismos sean un reflejo directo de sus anunciantes. Pero si creo que pueden existir dinámicas directas o indirectas que permiten a los anunciantes influenciar la cobertura que reciben de los medios:
- Por una parte puede estar el efecto que tiene la propia publicidad sobre los integrantes del medio. No olvidemos que los periodistas que hacen un medio de comunicación tienden a ser consumidores del mismo (y de otros muchos medios de los que se nutren para tener una visión amplia de la agenda). Es muy probable que los propios periodistas consideren más importante la actividad de una empresa cuya publicidad les está impactando continuamente.
- Por otra parte, pueden darse dinámicas humanas que expliquen la deriva. La interacción entre seres humanos trabajando del lado del cliente y del medio puede forjar lazos que después influyen sutilmente en lo que los periodistas consideran relevante.
- También puede darse que algunos medios, especialmente los más pequeños o los medios especializados, manipulen conscientemente sus agendas para agradar a aquellos que les dan de comer. Asà de simple. Todo el mundo comenta jocoso lo difÃcil que es encontrar mala prensa sobre El Corte Inglés, también uno de los mayores anunciantes españoles.
Mucho se ha hablado sobre la publicidad de calidad en blogs. Incluso ya hay quien la ha implementado. Otros no lo limitan a los blogs sino que meten las redes sociales en el saco. El coste por influencia y todas esas gaitas. Las audiencias de los blogs son muy especializadas, están muy interesadas en un tema y confÃan mucho en el criterio de sus redactores favoritos. Y por lo tanto la publicidad en ellos debe pagarse más allá de lo que el número de impactos en sà sugerirÃa. Eso sÃ, la lÃnea divisoria entre los contenidos y la publicidad es clara. FaltarÃa plus. Con los bloggers hemos topado.
Pero… ¿qué es lo que valora el lector? ¿El criterio de aquellos que pagan por aparecer en los espacios publicitarios? ¿O es lo que publican los redactores (o sus amigos en las redes)? ¿El anunciante tiene que pagar más por aparecer junto a lo interesante? Parece que no nos hemos enterado. Los anunciantes llevan tiempo pagando para colarse en lo interesante.
No nos engañemos. La publicidad, cada vez más, es la excusa para colarse en los contenidos del medio. Y los medios andan malheridos. Necesitan cada euro de publicidad porque son empresas. SÃ, empresas, de esas que tienen que justificar su existencia al final del año con un balance positivo.
La foto es de Gabriel S. Delgado C.





7 comentarios ↓
Hola Sergio,
Nada nuevo bajo el sol, me temo. Cualquiera que haya trabajado en prensa -sobre todo especializada- es consciente de esta dinámica. Y eso por no hablar de los medios que no se limitan a “favorecer” la publicación de contenidos vinculados a sus anunciantes, sino que directamente cobran por publicar estos contenidos (y no me refiero a publirreportajes precisamente).
Eso sÃ, creo también que los lectores saben de qué pie cojea cada uno.
Un saludo!
En la prensa especializada es de verguenza. Pero la prensa generalista tiende a considerarse inmune a estas dinámicas.
Este tipo de estudios me parecen interesantes, sobre todo ahora que la eficacia de la publicidad está cada vez más en entredicho.
Sà y no. Está claro que las marcas pagan (no tiene por qué ser en dinero) por aparecer. Pasa en la prensa generalista, en la prensa especializada….. ¿y qué decir de los suplementos tipos XL Semanal o el suplemento de El PaÃs? ¡Escándalo!
Pero de la misma manera, veo lógico que una acción de un gran anunciante (leáse la campaña de aficionado profesional de Alfonso Alonso) tenga más eco que una acción que desarrolle la panaderÃa de mi barrio, incluso por muy creativa y original que fuera esta. Si Cristiano Ronaldo mete tres goles en el próximo partido de la Champions, será noticia; si los meto yo en la patxanga de los martes con mis amigos, no. Ni si quiera meter 8 goles serÃa noticia
Imagina que es la panaderÃa de la esquina la que patrocina a un aficionado profesional de Fernando Alonso. Excluyendo la marca, el hecho noticiable seria el mismo. La cobertura mediática no.
Si, la noticia serÃa la msma. El caso es que de momento la panaderÃa de la esquina no ha patrocinado a ningún aficionado de Fernando Alonso.
Lo que digo es que aunque lo hiciera no obtendrÃa ni la mitad de cobertura.
Este ejemplo es un poco burdo, pero me han hablado de otros casos con ideas igual de revolucionarias pero clientes más modestos (y no la panaderÃa de la esquina precisamente). No obtienen ni parecida respuesta.
Objetivamente es el mismo hecho. Subjetivamente… no.
Y me temo que nadie se libra de la subjetividad, ni siquiera los periodistas. Otra cosa es que esto ocurra de forma consciente o inconsciente, claro.
Sea como fuere, los resultados están a la vista.
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