Jose A. del Moral ha publicado un artículo en Cybereuskadi rebatiendo uno de los artículos de opinión que Pedro Luis Uriarte ha realizado para el Grupo Noticias sobre el tema al que se le ha asociado en estos últimos años: innovación.
La cuestión es que Pedro Luis apuesta por la innovación en las empresas consolidadadas y de cierto tamaño porque es la que, según explica, tiene mejores perspectivas de generar valor cuantitativamente significativo. Jose Antonio le rebate diciendo que es necesario apoyar a sectores emergentes. En medio de todo este batiburrillo, podríamos citar las tesis de Julen, para quien a veces la empresa debería desparecer.
Me parece un debate interesante, aunque no estoy de acuerdo con ninguno de los tres a la vez que creo que tienen buena parte de razón en sus argumentos. No hay duda de que lo que dice Pedro Luis sobre la capacidad de creación de valor de las empresas consolidadas es cierto. Si esas empresas fueran capaces de innovar, tienen más recursos que ninguna otra para generar valor con esa innovación. El problema es que cuanto más grande, más se se acomoda la empresa y más le cuesta frenar sus inercias.
Uno de los sectores que Pedro Luis cita como creador de valor son las empresas de telefonía. Es curioso que estas empresas obtengan la mayor parte de su beneficio gracias a un monopolio encubierto que les permite mantener unos precios abusivos y unos servicios de atención al cliente deficientes. ¡Qué diferente es nuestro mercado al japonés, por ejemplo! ¿Qué presión tienen estas empresas por innovar?
Tampoco estoy de acuerdo con Jose Antonio en que las pequeñas empresas sean nuestra (única) esperanza. En primer lugar, hay mucho listo dispuesto a vivir de la subvención. Y con ese tamaño se puede sostener un negocio que realmente es no competitivo a base de ayudas. Es un mal menor si entre toda esa mediocridad surgen algunas joyas verdaderamente competitivas e innovadoras. Y creo que es necesario seguir incentivando ese caldo de cultivo, porque las startups tienen todos los mecanismos para ser tremendamente innovadoras consumiendo muy pocos recursos. Pero necesitamos sistemas (rondas de financiación) que permitan a las startups exitosas escalar para que su impacto en la economía sea significativo.
No obstante, planteémonos que los recursos necesarios para incentivar la innovación en pequeñas empresas (las famosas agendas de innovación) son un despropósito para el retorno obtenido. “Atacar” a las empresas grandes es una óptica mucho más razonable económicamente, y entiendo que es lo que dice Pedro Luis. Si ellas generan una innovación, tienen la estructura para crear valor con ella en cantidades mucho mayores. Si Apple quiere conquistar el mercado mundial de móviles, diseña su prototipo, lo manda producir y pone en marcha la maquinaria de marketing utilizando recursos (assets) que ya tiene construidos. Si una startup de Amoroto quiere hacer lo mismo… ¿por dónde empieza? Es cierto que tenemos casos en España realmente interesantes como Blue Sens, pero supongo que ya captáis la idea.
Tampoco comulgo con el pater (o sea, Julen Iturbe-Ormaetxe). Lo de destruir empresas puede tener su sentido. Sobre todo en algunos sectores. Y la publicidad (o la consultoría) podría ser uno de ellos. Pero la publicidad no deja de ser un sector accesorio. La prostituta de la gran maquinaria. El argumento de Apple también me vale. Un grupo de personas en red, incluso con las TIC, difícilmente sería capaz de competir en los mercados internacionales que nos hace tanta falta conquistar explorar. Puede que me equivoque. Allí estáis con la Empresa Abierta para demostrar mi error. No me malinterpretéis. Creo que la empresa abierta tiene espacios de desarrollo. Hay sitio para ese modelo. Pero no creo que domine el PIB. Al menos a medio plazo.
Sea como fuere, algo hay que reconocerle a Pedro Luis Uriarte. Ha conseguido que hablemos de innovación. Otra vez. Y tras haber dejado la presidencia de Innobasque.
Que estemos hablando de ello ya es mucho. Absolutamente loable, Pedro Luis. Mis felicitaciones.
Actualizado (09-01-2010): Julen ha aclarado mi torpe exposición del punto de vista “no empresas” en su blog: la innovación la generan las personas y lo importante es cómo estas se organizan para hacerlo. Las empresas pueden ser una nota a pie de página Un CIF porque hay que facturar. Jose A. del Moral también ha matizado su enfoque en los comentarios: startups que generan la innovación para ser absorvidas por grandes empresas para escalar. Al PLUS por el momento ni se le ha oído ni se le espera.



10 comentarios ↓
Para todos (vas y se lo dices a los otros 3
): ¿innovar usando viejos verbos como competir y conquistar? No way! El uso de lenguajes viejos indica que sólo haceis discurso, que no hay mucho más dentro. Y si me equivoco, ¡cambiad los lenguajes! Y feliz año nuevo
)
Más en serio: no me parece muy congruente que critiques que una empresa pequeña pueda vivir de las subvenciones, sin generar demasiado más allá, y a la vez creas conveniente que esas subvenciones sean privadas (las rondas de financiación): lo siento, si la empresa es empresucha, que no le dé dinero nadie, así de claro. Un poquito de evolucionismo.
Buenos dias Sergio,
Un placer seguirte …
Bueno, yo creo que las ayudas que se dan a las nuevas empresas son muy muy pequeñas. Creo recordar leí, que España ocupa el lugar veintitantos en el ranking internacional ….. de apoyo a la nueva empresa.
Por otro lado, comentas a apple …. pero tambien tienes a wikipedia, facebook, twitter y millones de empresas que pueden generar mucha riqueza y que perfectamente pueden comenzar siendo PYMEs de 2 o 3 trabajadores.
Aunque en general comparto tu opinión …. y la verdad las sinergias que se han creado en Euskadi alrededor de la innovación, creo que ha sido, es y será impresionante. Todo un referente internacional.
Un saludo,
@Mak: La palabrería militar no es políticamente correcta pero en muchos casos sigue teniendo pleno sentido. Si hablamos del mercado de telefonos móviles sin duda ya existe una competencia. Otra cosa es que una de las maravillas
@Bitoren: Gracias. Es cierto que tal y como lo he redactado parece que existan pequeñas empresas que viven de ayudas y subvenciones, cosa que está bastante lejos de la realidad. Lo que quería decir es que hay pequeñas empresas que viven en el umbral de la rentabilidad y que si no existieran esas pequeñas (pero significativas) ayudas seguramente tendrían que cerrar.
Y ya digo que no me parece mal del todo. Porque cada una de ellas es una pequeña probabilidad de que surja una empresa verdaderamente rentable que crezca y en años posteriores genere riqueza para compensar la que no han creado todas las demás.
Yo estoy más de acuerdo con Jose Antonio del Moral. Y precisamente por algo que has dicho tú, Sergio.
Las empresas grandes, todas, en España se acomodan y buscan exclusivamente las ventajas comerciales y/o políticas que les garanticen su preeminencia. Incluyo aquí a todas las empresas grandes de este país, ya sean tecnológicas o de cualquier otro tipo.
Es la empresa pequeña, que quiere ser grande, o el emprendedor, que necesita contruir algo, el que en ocasiones no tiene más remedio que hacer algo “nuevo” para conseguir su objetivo. El que es pequeño, o no es nada, si no provoca cambios seguirá igual.
Esos son los que innovarán.
Sergio, por la parte que me toca, creo que la triangulación que has puesto sobre la mesa está cogida con pinzas… al menos por lo que a mí respecta. Las grandes empresas seguirán existiendo; eso sí, existen alternativas para pasar de ellas y emprender actividades con un enfoque muy diferente. Es la apuesta de ciertas personas que, hasta donde podemos, nos hemos ido a la periferia del sistema (por no decir fuera de él, asunto casi imposible hoy en día).
En cuanto a lo que dice PLUS, lógico. ¿Y lo de Jose del Moral? También. Yo apuesto por la tercera vía.
@Iñaki: pero desde el punto de vista del que trata de promocionar la innovación, los beneficios que se pueden obtener si se convence a un numero relativamente pequeño de grandes empresas de que innoven son enormes.
@Julen: no me parece cogida con pinzas. En el fondo veo tres perspectivas se innovación y no me parece que ninguna de ellas tenga la verdad absoluta: grandes empresas / pequeñas empresas en sectores emergentes / sin empresas.
@Sergio – En lo que a los listos que viven de las subvenciones se refiere, me temo que por la labor administrativa que estas ayudas normalmente requieren, se dan más casos de grandes empresas que las aprovechan que de pequeñas. Es conocido el caso de una gran consultora vasca que ha creado una fundación sólo para aprovechar esta “fuente de ingresos”.
Para mí lo ideal es que las startups vayan creciendo y acaben siendo engullidas por las grandes compañías, que nunca serían capaces de innovar de la misma manera, porque su tamaño les lastra. El escenario ideal es un microcosmos de startups apoyadas por capital-riesgo de entre las cuales sobreviven algunas que acaban siendo compradas por las grandes empresas. En EE.UU. terminan saliendo a bolsa, pero esto es poco factible en nuestro entorno porque el tamaño rara vez lo justificaría.
Esto es, por cierto, lo que ocurrió con Gamesa o con la navarra EHN, que en su origen eran startups después compradas por grandes compañías como Iberdrola o Acciona. Idem para los grandes suministradores de Iberdrola: ZIV, Arteche o Ingeteam. Por tanto, lo que dice Uriarte de que la innovación energética la han hecho las grandes empresas no es cierto. Por no hablar de la banca. ¿En qué ha innovado la banca vasca? ¿En el uso de paraísos fiscales? ¿En el constante incremento de las comisiones? El tema de la telefonía ya lo expones tú acertadamente.
¿Qué nos falla? Que no surgen suficientes startups. ¿Por qué?
- Hay pocos emprendedores dispuestos a ello. Lógico.
- Poco dinero. ¿Dónde está el capital-riesgo?
- El “sistema” apoya a las grandes empresas y menosprecia a las startups. No olvidemos que Uriarte pertenece al “sistema” y al sistema no le interesa que las cosas cambien demasiado.
A mí la que más me gusta es la idea de Julen, pero a día de hoy eso todavía es ciencia-ficción. Es un debate que ya he tenido con él varias veces. El buen-rollismo y la apertura en la empresa es genial, pero siempre que se gane dinero. Si no existe la segunda premisa, la primera es imposible. Está bien hablar de colaboración y participación, pero siempre que la empresa esté asentada y genere suficientes ingresos para cubrir sus costes. Y en esto ganan los grandes y los consultores
[...] Sergio Monge ha escrito un artículo donde recoge aquella idea radical de destruir empresas. La relaciona con quién debe innovar y conforma un triángulo entre las grandes empresas, las start ups y otro modelo “sin empresas” del cual me hace defensor. Al margen de que la entremezcla de sabores de esos tres ámbitos se va a seguir en escena, sí me gustaría añadir algunas nuevas ideas sobre esto de las no-empresas. [...]
La clasificación que plantea Sergio suena lógica con tres representantes estereotípicos, que nos ayudan a visualizar un esquema sencillo de entender (seguro que demasiado simple). P.L.Uriarte con las grandes empresas, J.A.delMoral con las pequeñas que aspiran a ser compradas y J.Iturbe con la no-empresa, la empresa abierta o lo que sea que es esa cosa que está surgiendo, pero que siempre ha estado ahí.
En esto, creo que lo de la innovación es lo de menos, sino que estamos más bien hablando de modelos socio-políticos, de para qué trabajamos cada cual, de sobre en qué mundo nos gustaría vivir, sobre qué tipo de personas queremos ser. Va mucho más allá de PIBs, CIFs, ámbitos de negocio, etc.
Supongo que hay que estar en la posición de que estas tres (y otras posibilidades) deben poder convivir, pero para eso hace falta que se den ciertas condiciones -sobre todo, que haya un desarrollo humano y una justicia social, que posibiliten vivir en LIBERTAD- que propicien esa convivencia y no que el pez grande se coma al pequeño, que el mundo se mueva según la fuerza del capital, etc (el liberalismo, que es el acuario en el que nadan las grandes empresas).
Por eso, más allá de la co-existencia de todas las alternativas posibles, lo que me interesa es dónde se sitúa cada cual y cómo contribuye a que aumenten las posibilidades de desarrollo del modelo con el que se sienta más identificado.
Personalmente, no me gustan las grandes empresas, formo parte de una pequeña empresa y quiero ser una no-empresa (más bien quiero ser algo donde la palabra-idea empresa no sea necesaria, sea desplazada). Y no me gusta que se promocione institucionalmente el modelo de vida-éxito empresarizante, que de modo colonizador ocupa-usurpa-privatiza casi la totalidad del espacio público.
Por otra parte, me gusta que se identifique ese modelo aspiracional difuso del que informalmente formo parte, con gente que desprecia el dinero, porque el desprecio del dinero es el desprecio por el capitalismo (como bien dice Mak, también despreciamos sus lenguaje violento).
Y creo que cuando se califica esa posibilidad de modelo emergente de utopía, en realidad lo que hay es cierto miedo (pánico, horror, vértigo, etc, según quién) a que pueda ser una realidad y pueda serlo YA, porque para muchos, eso supondría vivir con demasiada incertidumbre (ese miedo –legítimo, no digo que no-, sigue siendo la mejor arma de “su” sistema, por eso no paran de promocionarlo por todos “sus” medios).
Así, me levanto todos los días de la cama no para ir a “trabajar”, sino para cambiar el mundo (no me avergüenza decirlo) desde las grandes posibilidades de la micropolítica y desde el probablemente ingenuo compromiso personal articulado y desarticulado.
Lo bueno es que, aunque en franca minoría. cada vez somos más.
Somos virus microscópicos y mutamos con facilidad
Crecemos mucho más que “sus” cuentas de resultados.
Estamos organizad*s desorganizadamente.
Y tenemos prisa (yendo despacio) porque “no hay futuro”.
P.D. Sergio, necesito dar la vuelta a uno de tus argumentos: Pedro Luís y otra gente como él hablan de “innovación” porque otros muchos llevan años innovando de modo radical. Lo otro es un error o demagogia desde el poder. Porque sobre esta cuestión no hay dudas sobre lo del huevo o la gallina.
El tema de la innovación y su evolución me está recordando, para bien y para mal, a otras políticas prioritarias sobre competitividad (léase: Aseguramiento de la Calidad, excelencia en la Calidad, Implantación de las TIC en las empresas ERP-CRM y muchas más en menor medida).
Se empieza por las grandes y se continua con las pequeñas. Y con el tiempo las nuevas empresas y startups ya nacen con la etiqueta. Evolución que probablemente no tenga más lógica que la que comenta Pedro Luis sobre las perspectivas del retorno. Ande o no ande, caballo grande.
Pero no sólo es un tema de tamaño. También lo es de sectores. No dudo que habrá sectores que nadarán en las calles 4 y 5 de la carrera de la innovación.
Las únicas diferencias que veo respecto a otras “urgencias competitivas”, que ya hemos pasado en otras etapas, es que:
- con la innovación la dimensión es más grande debido fundamentalmente a la crisis.
- y que ahora por lo menos se plantean debates como éste, que es de agradecer.
Asi que entiendo perfectamente a José A. Del Moral y sobre todo a Julen con la preocupación sobre “cómo se organizan las personas para hacer las cosas” y el concepto no-empresa. Se afirma que las empresas seguirán existiendo pero también es cierto afirmar que las empresas, como hoy se entienden, desaparecerán. ¿cuándo? No lo sé, pero viniendo como vienen los tiempos y las nuevas las aportaciones de la generaciones nuevas nunca hemos estado tan cerca de un cambio o punto de inflexión…….No hace muchos años se pensaba que hacer la mili era beneficioso para la formación y construcción de la juventud, hoy….
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