blog marketing publicidad comunicacion

El gran interruptor

El subtítulo del libro “El mundo en red, de Edison a Google” nos anticipa la analogía que desarrolla el autor a la hora de comparar los dos grandes momentos de la Historia en el desarrollo industrial y empresarial: la red eléctrica (siglo XIX) y la red de la información y la comunicación (siglo XXI). Para Nicholas Carr, en ambos casos el progreso surge con la posibilidad de enviar a gran distancia a través de una red tanto la electricidad como la información.

Hasta el siglo XIX y la llegada de la red eléctrica, cada centro de producción debía producir, además de sus bienes, su propia energía. De igual manera, hasta el siglo XXI cada empresa debía gestionar la información en sus propios ordenadores y con sus propios programas. Pero ha llegado el momento de olvidar nuestros equipos y pasar de la World Wide Web (WWW) al World Wide Computer (WWC).

Con la banda ancha y los gigantescos servidores, cada uno de nosotros dispone de un superordenador con capacidad ilimitada de almacenamiento y miles de programas y contenidos online a nuestra entera disposición 24 horas al día. Para el autor, estos servicios constituyen la mejor parte de la Web 2.0 o WWC, pero al trabajar con este superordenador, no todo son ventajas.

Disponer de todos los “contenidos generados por el usuario” de las herramientas 2.0 (YouTube, Flickr, Blogger… etc.) supone aceptar que regalamos nuestro trabajo a esas compañías. Estas aportaciones gratuitas sustituyen al contenido generado por trabajadores remunerados (periodistas, fotógrafos, editores de video…).

Ese mismo concepto se aplica al funcionamiento de Google. Con cada búsqueda, el usuario trabaja para Google y su algoritmo de PageRank, haciéndolo más preciso, puliendo sus propios errores. Para Carr, Google es el mejor ejemplo de “inteligencia artificial” en constante e ininterrumpido desarrollo. Quizás algún día la verdad de Google pueda sustituir a la propia realidad.

Tanto Google como el resto de buscadores y los lectores RSS contribuyen a “la gran disgregación” de los contenidos. Ahora interesan las partes, no el todo de cada obra (canciones en lugar de discos, páginas por libros, clips por programas, noticias por periódicos…). Generar contenidos completos de alta calidad no será beneficioso económicamente. El mejor ejemplo son las noticias más leídas que se acompañan de un anuncio medible y rentable, ¿son las más importantes fruto del trabajo de un corresponsal serio y formado o tratan temas banales sin apenas dedicación?

Y por supuesto, el tema de la privacidad. Los movimientos de los usuarios de este WWC son constantemente controlados y almacenados en algún lugar. Las compañías pueden hacer uso de ellos para sus propios intereses o incluso para saber más de nosotros.

Unas conclusiones cuando menos intrigantes que sólo el futuro desarrollo de la Red y nuestra forma de utilizarla darán o quitarán la razón al autor.

Carr, Nicholas. El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google. Ediciones Deusto. 2009.

2 comentarios ↓

#1 Anónimo escribió esto el 15 de diciembre de 2011 a las 6:31 h.

[...] es el otro gran tema que me surgió para pensar tras la lectura del libro de Nicholas Carr (El gran interruptor). Describe el experimento de un economista Thomas Schelling en 1972 a propósito de la [...]

#2 Internet: un lugar lleno de oportunidades… y de riesgos | El cuarto tutor escribió esto el 23 de enero de 2012 a las 1:08 h.

[...] Red está muy presente en nuestras vidas. Hay autores que prevén un futuro en el que la Red estará tan integrada en nuestros hogares como lo están [...]

Dejar un comentario