Hay muchos defensores ciudadanos de la teoría de que “lo que tiene que hacer la publicidad es llamar la atención”. Y después cualquier otra cosa. Da igual cual sea la triquiñuela que utilicemos para ganarnos la atención de nuestro público. Al fin y al cabo es publicidad. Nadie espera nada ético de la publicidad.
Me gustaba creer que esta forma de pensar era exclusiva de gente sin formación en comunicación. Gente acostumbrada a las “bromas” como la que aparece en la imagen (visto en una clase de la Facultad de Informática de Deusto). Ha sido una sorpresa comprobar que varias generaciones de estudiantes de publicidad piensan parecido. Les pido una felicitación de navidad y graban un atraco a mano armada. Dudo mucho que hayan pensado en qué dice eso de su empresa (nota: estoy seguro de que un atraco a mano armada puede ser una estupenda felicitación de navidad vinendo de según que agencia y acompañado de según que estrategia, pero ese no es el caso )
Si un compañero de clase te la juega mencionandote una PS3, te ríes un rato. Si una marca promete algo en el titular pero ofrece absoluta decepción en el cuerpo de texto, como mínimo el consumidor guardará una mala imagen. Y eso como mínimo. Menudo es el nuevo consumidor. Por menos que eso puedes sufrir una denuncia, un boicot colectivo 2.0 en Internet (con quejas por todo foro y blog existente) o quien sabe que destino peor.
No es solo una cuestión de llamar la atención. Procura que lo que tengas que decir cumpla con la expectativa que crea tu gancho.



26 comentarios ↓
Tan importante como la meta es el camino. No vale todo para llamar la atención y efectivamente, no cumplir con las expectativas creadas, es sinónimo de consumidor cabreado. Trabajemos un poco por la ética publicitaria.
Son ambas. Un camino sin meta no tiene sentido. Si no pegas un pelotazo en los morros seguramente no habrá oportunidad de transmitir marca. Pero no hay recetas.
Pero es que la Navidad es un atraco
Y dicho esto, totalmente de acuerdo. Escandalizar es muy fácil, llamar la atención, relativamente sencillo. Pero si eso no responde a unos objetivos, a un posicionamiento… nos sale Benetton (O Toscani)
Mmm… bueno, bueno. No estoy seguro de que Beneton no tuviera un posicionamiento.
A mi me parece un “utilizo la publicidad para hacer consciente al mundo de cuestiones profundamente humanas y universales que generalmente pasan desapercibidas”
Yo no creo que sea tan fácil ni escandalizar ni llamar la atención. Y no creo que podamos negar la eficacia de Toscani-Benetton.
Ya, pero Benetton vendía jerseys.
Jamás he visto en un tienda un sólo cartel de las campañas. Y, por otro lado, creo que la F1 no es muy coherente con las cuestiones “profundamente humanas y universales”
Sinceramente, creo que fue el juguete de Toscani. Ese que escribió “adiós a la publicidad”. Un día bajaron las vents de jerseys y fue “adiós a Toscani”.
De hecho ha vuelto a realizar el mismo juego para su nuevo cliente.
El ejemplo ha sido un poco a mala leche. Sé que Benetton/Toscani tienen fieles seguidores, pero a mí siempre me ha parecido un blufff. Y es un tema de discusión que me encanta, aviso.
Golfillo, escandalizar es lo más sencillo del mundo. Una polla en una valla, un niño que juega a secuestradores, un bus en la calle.. desgraciadamente, en eso (y otras muchas cosas) estamos volviendo atrás.
Supongo que será la ley del péndulo.
Pero mientras tanto, muchos sacan tajada (o lo intentan)
Escandalizar es mucho más fácil que transmitir un mensaje. Es más fácil darle una colleja a alguien que venderle una enciclipedia.
¿Llamar la atención no era sólo la A de AIDA?
Insuficiente y sólo vendible como autobombo publicitario.
Aunque creo que la publicidad debería ser ética, debo admitir que lo veo como un objetivo de un mundo ideal. En la realidad, la gran mayoría de anuncios lanzan unos mensajes realmente desequilibrados a lo que venden, por lo que entiendo la mala fama de la misma.
Internet es uno de los lugares donde podemos encontrar discusiones francas sobre los productos por parte de tanto los proveedores como sus usuarios, aunque por supuesto en internet siempre se puede encontrar de todo.
Soy de los que piensa que el mensaje es lo más importante pero debo admitir que a veces se ganan puntos de otros modos. Ayer mismo publicabas un artículo sobre un modo espectacular de llamar la atención que lanzaba el mismo texto que hemos visto en numerosos medios (la oficina suspendida de Vodafone).
A Toscani se le agotó la fórmula. Y creo que es precisamente por la dificultad de escandalizar en un entorno saturado de mensajes y con la presencia de un medio como internet sin límite alguno. Estamos curados de espanto.
De hecho, personalmente, lo que más me gustaba de Benetton eran sus campañas con niños, fotos sencillas, optimistas y respetuosas con los niñños (Anne Geddes debería estar en el trullo, por cierto)
El problema es la facilidad con la que se esconde la falta de talento/ideas/ambición bajo el paraguas de la construcción de marca, el posicionamiento, el largo plazo y valores que al 99% de la gente les importa una mierda.
Colleja más contenido….compro. Pero ante la duda, colleja.
@Y Que Reme: Las marcas pagan a gente para que cree comentarios sobre productos. No es oro todo lo que reluce, ni siquiera en Internet.
@Golfillo: Sin que sirva de precedente, casi estoy de acuerdo con lo que dices. Para vender muchos productos la notoriedad es la parte más importante de la ecuación.
Pero hay productos que o os posicionas bien desde el principio o tu colleja puede ser contraproducente. Piensa en un político que genere una escandalera por alguna cuestión contraria a los valores o la idiosincrasia de su partido. Pues la ha hecho buena.
O imaginate que una marca industrial se casca unos spots como los de “tú lo que estás viendo es un cerdo volando”. Pues les va a comprar tornillos su puta madre.
Totalmente de acuerdo, Perico.
La “A” es el primer paso. Indispensable, pero sólo el primero. Si detrás no hay nada, se convierte en humo, o en pedo (que huele peor)
Como dicen por ahí arriba, está el caso “oficina sin cables”. Vale, llama la atención. Y mucho. Pero es que detrás hay algo (o mucho) Es una demostración de producto pasada por el tamiz de la cretividad. Eso sí, por supuesto.
Y claro que es una gran excusa lo de la construcción de marca para ocultar cerebros gris marengo. Hay marcas que se construyen a base de impactos continuados y COHERENTES y no sólo de publicidad, si no de comunicación (por no hablar de producto) ¿Apple?
Pero también la colleja se ha convertido en la búsqueda del “prime time” porque sí, porque yo lo valgo.
Y mira Sergio, yo también voy a estar con Golfillo en algo, el mejor Benetton era aquél de las fotos de niños (quizás hasta el del cura y la monja besándose) Pero en lo que no estoy de acuerdo es en que sea difícil escandalizar, sobre todo a ciertos públicos. Me parece que si algo estamos perdiendo es el sentido del humor, y eso siempre se traduce en intolerancia que está muy relacionada con la capacidad (real o fingida) de escandalizarse.
¿y quien no ha caido en la trampa del cartel de fiesta con encabezado “sexo gratis” y luego la letra pequeña vendiendote un sarao y pidiendote disculpas por haberte llamado la atención mediante ese anzuelo?
En lo único que coincido con Golfillo es que Anne Geddes debería estar en búsqueda y captura. Creo que ella sí que es una gran provocadora…
Sobre el otro debate… como siempre, creo que hablamos de cosas diferentes (es mi opinión, ojo). No sé que tiene que ver la notoriedad con el escándalo. O dicho de otra forma, no sé por qué tenemos que equipararlas. ¿Toda notoriedad se consigue con escándalo? Venga ya.
Para determinados clientes (y situaciones) el escándalo es útil, claro, pero no como un recurso comodín. Y yo no creo que decir esto sea tapar carencias grisáceas de creatividad. Simplemente creo que si haces fuegos artificiales, deberías saber cómo prepararlos si no quieres que la polvora te explote en las manos.
Yo sí creo en la estrategia, pero no como forma de tapar nada (que no digo que no se haga, Golfillo, no te me mosquees), sino como una base para la creatividad.
Saludos.
Pues menuda chorrada, Pedro. Al final, terminaremos haciendo campañas de powerpoints porno.
Como todo el mundo los abre y llaman la atención…
¿y quién no se ha cagado en su puta madre (parafraseando a Sergio) por hacerle perder el tiempo leyendo algo que es mentira?
Porque una cosa es que lo leas. Y a veces es hasta peor, porque puedes sentirte engañado. No ya en tu dinero, sino en tu tiempo.
Eso en marketing directo se ha llamado siempre “overpromised” o si lo prefieres “publicidad engañosa” (creo que Sergio hablaba de eso hace tiempo) Yo no puedo decir “si usas esta colonia te vas a hartar a follar”. Vale, de manera más o menos encubierta el mensaje que se lanza es ese, como quitarte 10 años de golpe o ir al baño con José Coronado. Pero creo que es un método agotado.
Los superlativos ya no venden.
O le das la vuelta recurriendo a la ironía (Axe) o…
Hablaba de la publicidad engañosa desde el aspecto legal. Se puede engañar mucho a un cliente sin llegar a pasar la frontera de lo legal. Si no que se lo digan a las operadoras de telefonía: “llevate nosequé por 0 €*”
Está claro que la mayor parte de la información real está condensada en el *, que contiene las verdaderas condiciones al pie. Es legal, pero sigue produciendo una sensación enorme de decepción.
Luego están los que bordean continuamente el filo de la navaja, como Pascual.
Creo que empieza a ser más contraproducente para un anunciante ignorar la ética que la legalidad. Seré un iluso, pero me parece que una sentencia supone una multa (simbólica en la mayoría de los casos) y una retirada de la campaña (ya amortizada por otro lado)
Lo otro es ir socavando los cimientos de tu marca, campaña tras campaña. Vamos, cavar tu propia tumba.
A mi que eso lo ha escrito un profe.
El titular está claro que debe ser llamativo y atractivo, pero nunca engañar.
La polémica la buscan muchas marcas por que en el fondo eso les beneficia. Aunque no creo que la imagen de los que usan ese tipo de reclamo acabe demasiado bien parada.
esta misma mañana el telediario de t5 presentaba dos titulares de noticias seguidos al estilo teaser. olvidan principios básicos de respeto al espectador, como que un titular de aclare la noticia. es de periodista cutre o ególatra el poner titulares trampa para que se lean su artículo. el buen periodista tiene que poder contartelo desde el titular a los sumarios para que si ojeas la prensa rápido saques conclusiones certeras.
¿en la economía de la atención puede que todo vuelva a valer?
pues creo que es un insulto a la inteligencia y un perjuicio de marca gastar éste tipo de comodines. para un particular (o fiesta de colegas) puede pasar… pero empresarialmente no tiene cabida.
Generar expectativas en publicidad que luego se ven truncadas es muy peligroso. No hay que olvidar que están en juego nuestros sentimientos, e incluso podemos llegar a ofendernos, porque como consumidores seguro que alguna vez habéis pensado eso de “se creerán que soy tonta/o”.
Pero en el caso de los estudiantes de informática, me parece una buena idea para llamar la atención y conseguir el objetivo: que todos los estudiantes lo lean y se rían un rato de su propia ingenuidad.
¡Pues anda que no se crean expectativas en publicidad! yo estoy harto de comprarme tintes de pelo (y eso que soy calvo) porque en el anuncio mis hijas me dicen que soy un buen partido todavía, estoy harto de comprarme yogures con bifidus activo porque me dicen que voy a ir regularmente a ca.g.r y no me van joder el intestino (basándose en 4 estudios hechos por laboratorios para ellos mismos), estoy harto de ver cómo las pestañas de las famosas tipo Eva LONGoria (ahora lo entiendo) crecen tropecientos centimetros cuan pene de paquidermo con un rimmel especial, sin hablar de las cremas antienvejecimiento y sus morphings faciales generados por software… vamos, que viendo el panorama, el anuncio de la Play3 cumple los estándares de la ISOPUBLI2008. Te prometo lo que no te doy, algo similar a lo que pasa con los que manejan esta crisis
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bonito título para una obra de teatro. o al menos para la el reclamo de su cartelería
[...] cosas que definitivamente llaman la atención. Pero esta vez en el buen sentido. Supongo que el coste por impacto se va de vueltas en este caso pero… no [...]
[...] curioso que hablaramos hace poco sobre llamar la atención y Más Móvil acabe de lanzar una campaña con muy poco gusto. En esta campaña, tanto en la [...]
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