En 2009, acuciados por una crisis de proporciones mundiales, los lÃderes de los principales paÃses del mundo se reunieron en Ciudad del Cabo para refundar el capitalismo. La elección de una ciudad el hemisferio sur simbolizó su propósito de encontrar un modelo de desarrollo sostenible que incluyera a todos los paÃses del mundo, a todos los ciudadanos del mundo.
Se fundo una organización supranacional denominada Planeta Tierra y se aprobaron una serie de medidas para finanaciar la contrucción de infraestructuras básicas de comunicación (carreteras, telecomunicaciones, energÃa) y educación (universidades, centros de formación) en paÃses del tercer mundo (especialmente en el continente africano). Se crearon fondos de desarrollo regional destinados a equiparar los niveles de vida de los distintos paÃses del mundo. Muchas empresas contructoras de distinta nacionalidad aprovecharon estos proyectos de desarrollo en distintas partes del globo para salir de una crisis que amenzaba con llevarlas a la quiebra.
Embargados por un clima de optimismo mundial los polÃticos de todas las naciones y de todas las ideologÃas polÃticas comenzaron a presentar proyectos para diseñar ese nuevo orden mundial. Ya no discutÃan entre ellos. Los partidos peleaban por atraer la atención pública hacia las soluciones que habÃan diseñado para cocrear un mundo más justo. Los lÃderes polÃticos que fueron capaces de proponer los diseños más justos e incluyentes incrementaron su popularidad y obtuvieron el apoyo necesario para llevarlos a cabo.
Pronto, las diferencias nacionales o de raza comenzaron a dejar de tener sentido. ETA anunció su disolución a mitad de año, comprendiendo que carecÃa de significado ser vasco, español o europeo. La cuestión era ser humano y ciudadano del Planeta Tierra. Nadie iba a negar el valor que las particularidades culturales (lengua, tradición, arte, conocimiento) de cada región del planeta aportaban a la sociedad humana en su conjunto. La cuestión ahora era averiguar como se podÃa poner toda esa riqueza al servicio de todos.
Atados por lazos económicos y de esperanza, las guerras en el Planeta Tierra dejaron de tener sentido. Seis mil millones de mentes humanas pensando como vivir de manera más racional sostenible y ecuánime. Seis mil millones de cerebros humanos latiendo al mismo ritmo con un objetivo común. Una fuerza imparable. Una capacidad de creación sin precedentes.
Eso para mà serÃa un feliz año 2009. De todas las capacidades sorpendentes de la mente humana, la capacidad de imaginar y proyectar situaciones mejores a las que vivimos me parece la más maravillosa. Gracias a ello podemos mejorar nuestra situación. Fijamos una meta, analizamos los problemas que se nos presentan para alcanzarla y trabajamos para encontrar soluciones a ellos.
Sean cuales sean vuestros proyectos, sea cual sea vuestra visión de un feliz año 2009, os deseo a todos mucha suerte en cada tarea que emprendáis.




5 comentarios ↓
Mucha suerte con tus metas globales y, cómo no, con tus proyectos más cercanos.
Bueno, MartÃn. Están muy lejos de ser mis metas globales. Pero creo que dedicar aunque sea un pensamiento a imaginar un mundo mejor siempre es provechoso. Y más a principio de año, ¿no?
Que no te quepa la menor duda: es mejor ser utópico que cabronazo. Y si no sirve de nada para los demás, al menos te servirá a ti.
Lo dicho, feliz 2009. A ver si me sale algo tan chulo para mi felicitación…
Suerte.
clap, clap, clap. Ojalá dentro de un año este post se haya quedado corto. Feliz 2009, Sergio.
Bonito post de Navidad y original. Algo más que el habitual FELIZ NAVIDAD Y MEJOR AÑO NUEVO!
Aunque esté más cerca del sueño que de la realidad comparto contigo el deseo.
Ruth Ribera
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