
Hace ya mucho, mucho tiempo, una prestigiosa agencia de Madrid acababa de contratar a un nuevo creativo. Joven, larga melena, guitarra de cantautor y un prometedor futuro de llamativas campañas para los clientes de la agencia. Pero el joven copy pronto descubrirÃa que el mercado de la publicidad funcionaba de manera muy diferente a la que siempre imaginó.
Primer cliente. La joven promesa creativa puso todo su empeño. Y dió sus frutos. Una pequeña joya publicitaria. Atrevida, inteligente y arriesgada, pero que cumplÃa todos los objetivos del briefing. De manera perfecta, hubiera dicho él. Su jefe en la agencia la vió y le felicitó por la campaña. Eso sÃ, le dijo que iban a presentarle al cliente dos opciones. Por si acaso. Le pidió una campaña mucho más convencional. Algo sin sorpresas. Una opción B. El creativo se sintió un poco contariado, pero redactó las segunda pieza desde todos los tópicos y lugares comunes que fue capaz de recordar, convencido de que el cliente reconocerÃa enseguida el valor de la verdadera campaña.
El cliente vió las dos campañas. Le encantó la opción A. Le trasladó sus felicitaciones a la agencia y por supuesto al creativo. ¡Qué ocurrente! Acto seguido anunció que iban a lanzar la campaña B.
Durante los años que siguieron, el creativo preparó muchas campañas para la agencia. Al cliente siempre le encantaba la campaña A. Pero, prácticamente sin excepción, publicaba la campaña B.
Moraleja: Los clientes necesitan saber que trabajan con la agencia más creativa, con la más ocurrente, con la más premiada. Eso sÃ, a la hora de la verdad tienen miedo de que haga su trabajo. Tienen miedo de lo que opinarán sus superiores si la campaña tiene consecuencias inesperadas. Tienen miedo a salir de la mediocridad de la convención.


13 comentarios ↓
Nunca rendirse.
La convención solo es mediocre si es mediocre. Si da buenos resultados, se hace con calidad y mejorando lo anterior, entonces es una convención buena
Bah, se me ve el plumero. Soy un clásico. Lo adminto. Yo comprarÃa la B seguramente.
FaltarÃa al final de la moraleja un
… hasta que vean que su competencia hace algo diferente. Entonces será cuando te pidan la campaña A.
- ¿Pero si la campaña A es la que te presentamos hace dos años y no te atreviste a hacerla? , dijo la agencia.
- SÃ bueno, pero entonces no era el momento. Ahora necesitamos una C, dijo el cliente.
Y seguido apuntilló:
- Pero por si acaso pensar en otra D un poco más “normal”.
Vuelvo a repetir lo que copié hace unos post
“el cliente no se atreverá… ¡Si supieran los clientes la cantidad de cobardÃa nuestra con que cargan ellos!
Santiago RodrÃguez en http://www.komunika.info/?p=499
Puede que el cliente se lance hacia la “B”, al fin y al cabo, cada anunciante tiene la comunicación que se merece.
Me parece más triste la postura de la agencia.
Primero por no confiar en su trabajo, segundo por habernos metido en esa rueda de versiones A, B, C y si no te gustan mañana a primera hora te traigo la D. Además de acabar con la selva amazónica estamos acabando con nuestro prestigio.
He llegado a ver hasta concursos públicos en el que se piden, ya de entrada, dos opociones.
Mal camino.
Un cliente me dijo una vez que no le gustaba la publicidad que llamaba mucho la atención…XD
[...] por tallerd3 veo esta muy buena historia y que creo va muy acorde al fin y comienzo del año: Hace ya mucho, [...]
¿y dónde está el ejecutivo/a de cuentas??
Tomando unas copas y charlando de fútbol con el cliente en el bar de abajo, mientras las galeras siguen funcionando a toda pastilla para tenerlo a punto en cero coma.
Ja, ja, ja. Hay que escapar del barco, entonces.
Donde esté un bar…
Vaya hombre, la culpa como siempre del ejecutivo. Claro, como el ejecutivo no sufre nunca sólo se pasea lleva y trae y pasa de su trabajo. Porque supongo que sea ese el ejecutivo que tienes no desbert? si no, no lo entiendo. No voy a reabrir el debate ejecutivo-creativo porque me parece inútil, infantil a veces “es tu culpa, es la tuya…” pero vale ya hombre. Pero vale ya, que los ejecutivos de cuentas también se toman en serio su trabajo, cuando pueden lo disfrutan y por supuesto también sufren cuando algo que ha hecho con su equipo acaba en un cajón. (doblemente: cuando se lo comunica el cliente y cuando se lo tiene que contar a sus compañeros…)
Por algo en la mayorÃa de premios y reconocimientos a campañas, los discursos de agradecimiento reconocen el 50% del merito al propio cliente…
Patri, mi alusión al cuentas es porque su trabajo no es decir que SI a todo al cliente sino de enseñarle a ver donde no llega a ver, en beneficio mutuo tanto de cliente como de agencia. el problema es que una amplÃsima mayorÃa de los ejecutivos/as de cuentas sólo quieren dorar la pÃldora al cliente y tener un buen y fácil dÃa en el curro, pensando a corto plazo porque si no se involucra para que la agencia y creatas saquen producto de calidad al final acaba habiendo hostias y dependiendo del perfil de la agencia incluso hasta el despido de dicho cuentas.
[...] Sabes que se va a defecar en cuanto le presentes exactamente lo que te ha pedido. Para esos casos, que socorrida es siempre la campaña B. [...]
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