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Huang C. Aguilar

Huang C. AguilarMuy cerca de aquí, en este pequeño (muy pequeño) valle al que llamamos Bilbao vive un hombre excepcional. Excepcional porque es de esos que nacen una vez cada mucho tiempo. Tiene la combinación de genética, entrenamiento y historial (30 de cuarenta años aprendiendo de muy diversos y buenos maestros más toda una serie de acontencimientos personales, algunos de ellos muy duros) que forja a un Einstein, a un Mozart o Leonardo DaVinci. Lo que vulgarmente llamamos un genio. Un ser humano que da un impulso tan grande a su ámbito de conocimiento que a ratos nos permite pensar que a nuestra especie, taimada, egoísta y autodestructiva, le puede quedar alguna esperanza de prosperar y sobrevivir a sus propias miserias.

Y en este caso, los ámbitos de conocimiento en los que Huang C. Aguilar sobresale de manera tan excepcional son las artes marciales, el chi kung y el budismo (haciendo un esfuerzo burdo por intentar resumirlos, porque la comparación con Leonardo DaVinci no era casual).

El Maestro Aguilar es un ser humano capaz de, entre otras cosas, disparar flechas con los ojos vendados, golpear en cuerpo a cuerpo con armas sin la ayuda de la vista, paralizar a las personas con un dedo, caminar sobre las brasas y… esto ya desintegra toda mi lógica (y la física que comprendo)… tocar un hierro al rojo con la lengua desnuda (sí, el budismo y el fuego tienen una relación especial). Por cierto, todo esto último delante de los atónitos cámaras de Antena 3, que pese a haber estado grabando en Irak perdieron alguna que otra imagen por la sorpresa. Dichos cámaras vinieron acompañando a Javier Sierra para grabar un reportaje que se ha emitido hace un tiempo en el programa El Arca Secreta.

Además de todas esas manifestaciones de capacidad que alguien desde fuera podría considerar “marciales” (yo no conozco a ningún otro maestro marcial con esas capacidades), el Maestro Aguilar ha diagnosticado y tratado diversas enfermedades y problemas de salud, desde hernias discales y tumores cerebrales, infartos, esclerosis múltiple, tumores alojados cerca del cerebelo y difíciles de operar y otras muchas. No estoy diciendo que haya curado a todos los pacientes, pero es que una mejora temporal en la calidad de vida para una enfermedad degenerativa, terminal e incurable como la esclerosis… ya es mucho. Muchísimo. Eso sin contar los casos en los que la recuperación ha sido completa, claro.

Supongo que los que leéis frecuentemente este blog estáis descolocados, porque esto si que ya se sale del todo de nuestra temática, pero me parece que tiene un interés humano enorme. Yo llevo días flipando con las cosas que he leído. No porque no supiera lo excepcional que era el Maestro Aguilar sino porque están llenas de detalles humanos, pensamientos y reflexiones que por momentos te ponen la piel de gallina. Sé que son muchos documentos los que os he señalado, pero si leéis cómo describe la prueba de tocar el hierro al rojo con la lengua el propio maestro muy probablemente os animéis a leer el resto. ¿En que piensa un maestro cuando está a punto de lamer una pala de hierro a 800 o 900 grados centígrados? Yo por lo menos me quedé atónito. Mi primer impulso irracional fue copiar el texto y conservarlo. Por si sucede una catástrofe. Por si se pierde. Por si… Por momentos pienso que el maestro Aguilar habla como sólo lo haría con otro maestro de artes marciales en la más absoluta de las privacidades. ¡Pero son cartas abiertas!  Dirigidas a cualquiera, incluso a alguien con nulos conocimientos marciales. Sinceramente no daba crédito la primera vez que leí los textos.

Vosotros tenéis la barrera de la incredulidad. Os preguntaréis si lo que se cuenta es cierto. Si puede ser cierto. O si es un engaño. Y eso quizá no os deje disfrutar del valor humano de los testimonios. Yo no he visto personalmente todo lo que aquí se relata. Pero he visto lo suficiente como para comprender que todo lo demás es cierto. Además conozco personalmente a la práctica totalidad de las personas que describen de primera mano sus experiencias. Algunos de ellos han sido mis compañeros de entrenamiento durante años. Es difícil describir como une esa experiencia a las personas: ves la primera reacción cuando muestras debilidad, sabe si te sobreproteje o te arriesga cuando entrenas con él o ella, sabes si es más o menos inteligente resolviendo problemas lógicos, más o menos inteligente realizando cálculos espaciales (direcciones, trayectorias), más o menos tranquilo, más o menos nervioso… y así un largo ecétera de parámetros observados en situaciones de estrés, en el momento en el que se pierde el control lógico de la situación y la respuesta es casi instintiva, la que da nuestro “verdadero yo”. Me atrevo a decir que conozco mejor a mis compañeros de entrenamiento que a la mayoría de personas que me cruzo en ámbitos reglados por la sociedad, dónde todos los intercambios están medidos y el nivel de estrés de respuesta es inferior. Por eso sé que en algunos compañeros de entrenamiento puedo confiar a muerte. Para mí ofrecer credibilidad a sus palabras es sencillo. Y el valor humano de los testimonios me deja impactado.

Ahí os dejo los enlaces. Nunca antes he visto publicar al Maestro Aguilar con ese nivel de detalle y profundidad. Creo que el interés humano justifica la carencia absoluta de relación con la publicidad o la comunicación comercial (temas de este blog).

Algunos otros enlaces:

4 comentarios ↓

#1 oihana escribió esto el 22 de mayo de 2008 a las 15:31 h.

Mira que cuando he leído lo de tocar hierro al rojo con la lengua lo primero que he pensado es “¿Qué necesidad hay de hacer estas cosas?”, pero bueno, la curiosidad me ha podido y le he dado al enlace y… ¡no funciona! (borrando el segundo http he podido entrar, pero bueno, que eso, que por informar…) ;-b

#2 Sergio Monge escribió esto el 22 de mayo de 2008 a las 16:36 h.

Ups. Ya sabes que a veces tengo pies en vez de manos. Gracias, Ohiana, y está corregido.

En cuanto a la necesidad, el maestro suele decir que cree que la mayor parte de los ejercicios de chi kung extremos se desarrollaron como respuesta a torturas a las que eran sometidas los hombres en tiempos antiguos. Lo del hierro en la lengua es un método para saber si un interrogado miente en algunas culturas. Si no si quema es que es sicero pero ya sabes lo que dice House…

#3 Tracy Esau escribió esto el 23 de mayo de 2008 a las 6:39 h.

Internet está ganando mercado un montón de popularidad en estos días, este negocio se está volviendo muy rentable y la gente pueda realmente generar una gran suma de hacer este negocio

#4 Paco escribió esto el 5 de julio de 2009 a las 4:07 h.

Buenisimo este hombre, más bien todos los del templo shaolin, de alma quisera ir para ese lugar y descubrir cosas de mi mismo que las tengo como ser vivo y no las se usar. Realmente IMRPESIONANTE es lo que le falta a la humanidad para salir de esta total oscuridad en la que esta perdida.

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